Existen muchos caminos… ATRÉVETE a caminar hacia Él.


Ha llegado el día de la convivencia vocacional y como es típico en América Latina, lo programado siempre es flexible y muy impredecible.
Está mañana nuestra sorpresa fue, que de las 25 niñas  que habíamos seleccionado para vivir la experiencia, llegaron 16 muchachas nada más…No nos vinimos abajo, sino que enseguida activamos los protocolos y convocamos a 5 niñas más, que se habían quedado por fuera. Lo bonito es que, corrieron y corrieron y ahora están con nosotras. La verdad es que Él llama a quienes quiere y eso siempre lo entendemos después.
Al llegar a la casa de espiritualidad, muchas quedamos cautivadas ante: el silencio, los mensajes de la casa, las flores, los animales, los bambús, la brisa, la capilla, todo hablaba, todo estaba ganado para poder encontrarle en todas las cosas y lugares.
Comenzamos por explorar la casa y dejarnos cautivar, jugamos, competimos, preparamos nuestros cuartos. Esa era la puerta de entrada para poder caminar hacia la experiencia que con tanto cariño habíamos preparado. Todo comenzó con una carta, Jesús tenía algo que decirnos. Su propuesta era clara y sus palabras cercanas y convincentes. Nos animaba a plantearnos la posibilidad de abrir las puertas de nuestra vida que están cerradas. Hablamos de transcender y la palabra más repetida fue: PERDÓN. Lloramos, sí que lloramos, pero no había temores de que dirían las otras al escuchar nuestra historia, era más importante sanar.






Llegó el turno de la tarde y recibimos al profe Herman, él nos traía una propuesta especial. Conectar desde el barro con nuestra fragilidad, mostrarnos la importancia de darle espacio a Jesús reconociéndolo como la verdadera agua que quita la sed, nos llevó a Betania y nos ayudó a conocer a los amigos de Jesús, humanizo su actuación y nos mostró al Jesús que se sostenía en el Padre y en los otros.
A continuación recibimos al profe Martín. Él vino con fuerza a confrontar nuestra vida. Con el llamado a la vida, nos presentó a un Dios que grita en el interior de cada una y que lo ocupa todo. Hizo una metáfora con la imagen de un papelito blanco y al final resulto que eso era nuestra vida. Nos equivocamos en la propuesta de trabajar con esa hoja, pero esperamos no hacerlo con nuestra vida.




Ahora vamos a cenar y ya están las ascuas encendidas, nos espera el fuego. Hoy como símbolo de renovación, como espacio donde Dios llama. La noche será intensa. Mañana se las contamos.
Sigan orando por nosotras, su gracia se derrama en la debilidad.

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