De festival

 Ayer celebramos el festival anual para la familia del colegio que tenemos en Colombia.
Ha sido un día de Dios. Un día para el barrio, para la gente. La música, los bailes, el bazar, las rifas, la buena conversación y los chistes hacían que todo resultará especialmente bonito.



Destacamos de este espacio, el trabajo de la gente, la generosidad de las familias que trajeron toda la comida y luego la compraron ellos mismos.
Es difícil describir los olores y las risas. Sólo podemos decir que era un privilegio poder percibirlos. Gracias Dios por todo lo bueno, noble y profundo que se cruza con nosotras.







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