Hay vida en los detalles...

Dos de las jóvenes vocacionales vinieron a despedirse y se convirtieron en nuestras ayudantes montado el bazar.
Se presentaron con un regalito hecho por ellas. Habían estado toda la tarde averiguando que hacerme y que comprarme. Gastaron sus ahorritos. Cuando abrí la bolsa, me alegre un montón. Todo estaba hecho y buscado con tanto cariño y con tanto esmero que era imposible no sentirme inmensamente agradecida.
Les invitamos un helado y en esa visita tan corta, les escuchamos decir tantas cosas de su vidas, que de alguna manera esas dos jóvenes ya comenzaron su seguimiento.
Rezar por todas, por las 13. Pero recordar estos 4 nombres especialmente: Stefania, Érika, Yuli y Sofía.


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